Por unaminidad, la Cámara del Crimen sobreseyó a un policía que mató a un ladrón que había amenazado a los pasajeros de un colectivo con un arma de juguete. Para los jueces aparecía “excesivo” pretender que “el imputado en medio de esa tensa situación hubiera podido diferenciar entre una pistola y su réplica”.