fuente: elmundo.es - sección economía
Era la moda del momento, casi todo el mundo tenía una (como mínimo). Muchas veces para convencerte de sus propiedades 'seudomilagrosas' y para incitarte a comprarla ya que serías el único 'pringado' sin ella, podías encontrar a más de uno haciendo equilibrios y malabares sobre una pierna y exclamando "empuja, empuja, ya verás como no me caigo".